FC BARCELONA 1- YOKOHAMA MARINOS 0
Giovanni volvió a ser la mejor noticia del Barcelona en su segundo partido de la gira asiática. El mexicano salió en la segunda mitad y marcó el gol de la victoria azulgrana a un cuarto de hora para el final.
No lo tuvo fácil, pero a la tercera fue la vencida. Los dos enfrentamientos entre ambos equipos se habían solventado con tablas, pero esta vez la victoria fue para el Barcelona. Le costó doblegar a un rival correoso, más rodado físicamente y empujado por la ilusión de tumbar a un grande.
La consigna de los japoneses estaba clara: ahogar el medio campo azulgrana, cortar el juego de raíz presionando muy arriba. Y le fue bien hasta que le aguantaron las fuerzas y tuvieron que tirar de su limitada calidad.
Rijkaard optó por el tridente. Tiró a Etoo y Henry a los costados y situó a Ronaldinho en el centro, con la misión de asistir de balones a los dos cohetes barcelonistas para desmantelar la adelantada defensa nipona. Etoo lo consiguió una vez, pero el árbitro le anuló el tanto por un fuera de juego cuanto menos dudoso.
La primera mitad no dio mucho más de sí. Los azulgrana tenían calidad pero carecían de velocidad, algo que derrochaban los voluntariosos japoneses, faltos de cualidades técnicas. Pero el panorama iba a cambiar en la segunda mitad.
Giovanni decidió en la segunda parte
En la reanudación Rijkaard prescindió de Henry y metió al campo a Giovanni. El mexicano, vertical como pocos, dejó claras sus intenciones en la primera pelota de tocó, que no fue para dentro por la acertada intervención del meta nipon.
Tuvo que esperar, pero al final obtuvo su premio. Fue en una contra que nació pegada a la bota de Ronaldinho. La estrella brasileña atrajo a la defensa para dejar de tacón a Etoo, que sirvió al hueco para la carrera de Giovanni. El chaval no perdonó y batió por bajo a Enomoto. Un tanto pleno de velocidad y talento. Perfecto.
Los japoneses lo intentaron, pero tenían demasiada fe a sus disparos lejanos, la mayoría de los cuales se perdía sin rumbo. Pudo Giovanni redondear su actuación en otra contra, pero en esa ocasión le faltó suerte. No pasa nada. Quizá la fortuna no sea tan importante cuando se tiene tanta calidad.