La llegada a Barcelona y al Barça le pilló más mayor que a Giovani y Eder ha regresado a su país para forjarse un porvenir en el fútbol mexicano.
Dos Santos, hermano mayor de Giovani, juega en el equipo Socio Aguila, filial del América, de la Primera A mexicana. El pasado domingo finalizó el torneo Apertura 2007 y por culpa de una lesión tan sólo ha podido jugar 26 minutos. Eder, de 23 años, mitiga la tristeza con la gran trayectoria de Gio en el Barça y en la selección mexicana.

El tercero de la saga Dos Santos-Ramírez está “muy contento por como le están yendo las cosas a Giovani. Me emocioné mucho cuando debutó con el Barça. Luego debutó con la Selección Mexicana en Puebla, que fue otro motivo para ponerme muy contento. Se lo merece, pues siempre ha trabajado duro desde pequeño y ahí está la recompensa. Es un ejemplo para mí”. Pese a la lejanía, no pierde el contacto con su hermano. “Nos solemos escribir por mail y también hablamos alguna vez por teléfono”.
Para Eder “es un orgullo” jugar con las águilas “porque soy fan desde chiquito. Influyó que en el América jugara mi padre. Firmé por un año y espero no desaprovechar esta oportunidad”. En Barcelona estuvo entrenando con el juvenil B, pero no se pudo quedar al ser jugador extranjero. “Claro que me hubiera gustado quedarme en el Barça junto a mis hermanos, pero las circunstancias no me favorecieron. Llegué demasiado tarde, con 17 años, y se me complicó al no tener el pasaporte comunitario”. Eder admitió que es un poco duro llevar el apellido Dos Santos a cuestas. “Es un peso, eso es evidente. No quiero que me reconozcan por eso o por ser el hermano de Giovani, quiero ser yo mismo. Mis papás siempre nos han enseñado a ser humildes y a no presumir del apellido”.